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Tres claves para acompañar a otras personas

Una de las tantas cosas lindas que tenemos los seres humanos, es nuestra capacidad de acompañarnos los unos a los otros a lo largo de nuestras vidas. Construimos relaciones de diversas índoles que van aportando a nuestro aprendizaje, contención y crecimiento. 

Esta capacidad de ser gregarios y profundamente emocionales nos permite sintonizar con nuestras necesidades y la de quienes nos rodean y sentir esa necesidad de ayudar, aunque muchas veces no sepamos cómo hacerlo o incluso lo hagamos de pésima manera. 

Lo anterior es muestra de que no basta con la buena intención ni con el deseo de acompañar a otras personas en sus procesos para que podamos, verdaderamente, hacer una contribución valiosa a esa otra persona. 

Dada mi formación como psicólogo y la maravillosa experiencia de dedicarme al coaching por más de una década, he podido aprender en carne propia, algunas guías que nos ayudan a hacerlo de mejor forma, por eso quiero compartir contigo en estas líneas, tres claves para acompañar a otras personas. 

Ya sea que ejerzas un rol de liderazgo o que quieras aportar de mejor formas a tus amistades, familiares, colegas o pareja, creo que esto podrá ser útil si lo comienzas a implementar, y aunque algunas de estas “claves” pueden parecer muy “obvias”, te invito a que logres aplicarla de forma consistente en tu día a día y te darás cuenta que requiere todo un trabajo personal para que podamos integrarla en nuestro interior. 

Lo primero que te recomiendo es aprender a escuchar. La escucha es un verdadero desafío, puesto que requiere de varios procesos cognitivos que deben trabajar al mismo tiempo para lograr hacerlo de forma magistral. Lo primero es guardar silencio, y con esto me refiero a dejar de emitir comentarios por todo o interrumpir a la otra persona para decir algo, por mucho que creas que lo que vas a compartir es sumamente importante decirlo en ese instante. Sin embargo, además de guardar silencio con nuestra boca, también necesitamos silenciar nuestra mente, para que esa voz interna no nos saque del foco de ese momento: la otra persona y lo que nos está compartiendo. Esto es lo que muchos autores llaman como la “escucha atenta”. 

La segunda clave para acompañar personas es: deja de interpretar. Nuestra mente es una verdadera máquina de hacer interpretaciones y saltar rápidamente a conclusiones que se basan en nuestras creencias, valores y juicios, los que en muchos casos han sido reforzados por nuestras experiencias previas. Por esa razón cuando emitimos una interpretación en nuestra mente parece lógica, inteligencia y acertada. Sin embargo, las interpretaciones no son hechos, son solo miradas del mundo, que las hacemos desde nosotros y no desde la experiencia única de la otra persona. El interpretar dejamos de escuchar realmente a la otra persona, por lo que no podemos acompañarla, porque hemos cambiado nuestra comunicación con el afán (consciente o no) de guiarla (porque “nosotros sabemos”). Nuestro ego que busca validarnos nos pone recurrentemente en posición de experto y esto nos aleja de la horizontalidad con la otra persona. Si quiero acompañar el desarrollo de mi hijo no me puedo poner por encima de él, debo ponerme al nivel de su experiencia y desde ahí disponerme a acompañar su propia experiencia de aprendizaje, crecimiento de necesidad. 

Finalmente, la tercera clave para acompañar personas que quiero compartir contigo es: aprende a preguntar. Muchas veces creemos que lo que las personas necesitan es que alguien (muchas veces pensamos que somos nosotros los llamados a hacerlo) les diga lo necesitan o tienen que hacer. Sin embargo, generalmente las personas necesitamos alguien que nos escuche y acoja sin juzgarnos, y que luego nos haga preguntas nuevas, que no habíamos pensado antes, porque nuevas preguntas llevan a nuestra mente a encontrar nuevas respuestas, y con eso a abrir la mirada del mundo y poder construir caminos que antes parecían insospechados. Aprende a hacer preguntas abiertas y que animen a encontrar nuevas perspectivas a las cosas, como por ejemplo: ¿qué es lo que realmente quieres de todo esto? ¿cómo podrías lograr lo que deseas? ¿qué pasará contigo si logras esa meta?, etc. 

Las preguntas son poderosas, por eso en coaching integrativo la usamos una y otra vez, porque nos ayudan a abrir nuevos horizontes en nuestra mente y nos permiten conocernos de mejor forma a nosotros mismos. 

Si quieres acompañar a otras personas para que puedan desarrollarse, te invito a que puedas seguir estas tres recomendaciones y pruebes cómo puedes comenzar a impactar de una forma nueva y transformadora en la vida de quienes te rodean. 

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Valencia, España

isharon@innzpira.com

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