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Meta y su impacto en la educación

Lo presentado hace algunos días por Mark Zuckerberg al anunciar el cambio de nombre de “Facebook” a “Meta” era una noticia que se venía especulando hace algunas semanas y que no sorprendió. Sin embargo, las implicancias de la nueva tecnología y experiencia inmersiva que plantea lanzar de forma abierta esta nueva plataforma, abre un mundo diferente de oportunidades y desafíos, poniendo varias ideas que antes eran de ciencia ficción en un plano de lo posible y que promete revolucionar la forma de interacción humana en los más diversos ámbitos, como el trabajo, las relaciones personales, la vida social, las inversiones, las experiencias de negocio y también, por cierto, la educación.

Si hace menos de dos años el sistema educativo se vio forzado a adoptar tecnologías como Zoom, Meet o Teams para hacer frente a las consecuencias de la pandemia de Covid-19, en un acto de adaptación repleto de brechas y resistencias, lo que plantea la realidad inmersiva que traerá Meta será realmente otra cosa.

Sabemos que los seres humanos estamos hechos para socializar y vivir en grupos. Que el aprendizaje social y vicario es fundamental para nuestro proceso de incorporar nuevas habilidades y competencias, así como también para poder construir nuestra identidad y saber quiénes somos, en una interacción con otros seres humanos que nos permiten vernos y reconocernos en los espejos del feedback y las relaciones. Fue justamente este elemento tan esencial y propio de lo humano lo que ha estado (en parte importante) en cuestionamiento con la educación a distancia, su efecto en los vínculos y con ello en el propio aprendizaje y, por ende, en la educación.

La educación a distancia sigue creciendo y no se detendrá. No hay ninguna señal que indique que volveremos a espacios cada vez más presenciales y cara a cara, aunque lo anhelemos. De hecho, algunas voces (dentro de las cuales me incluyo) han planteado que las experiencias presenciales serán cada vez más exclusivas y reservadas como verdaderas experiencias “prime”, tanto en la vida social cotidiana, como también en los procesos de aprendizaje y formación continua. Vale decir, que encontrarnos con otras personas en espacios seguros y que promuevan el vínculo será un “lujo” o un “bien escaso”, que con los años reflejará su valor de muchas maneras. Es claro pensar que esta transformación hace de lo humano y esencial algo más lejano, cuando siempre fue así y estuvo a la mano, sin embargo, la tendencia de irrupción tecnológica y nuevas experiencias de interacción humana harán cambiar en mayor o menor medida esta situación.

Así, “Meta” viene a hacer realidad aquello que hasta ahora estaba en películas del futuro y en las predicciones más aventuradas. Poder estudiar historia visitando la historia, interactuar con grupos multiculturales que realmente se ubican en cualquier lugar del mundo, poder acceder a grupos humanos variados que enriquezcan nuestras vidas y procesos educativos en entornos estimulantes, entretenidos y que nos permitan personalizar el estilo de aprendizaje. Son muchas las posibilidades de este nuevo mundo que se comienza a abrir.

Colegios de aprendizaje inmersivo, cátedras de y laboratorios prácticos que los estudiantes puedan asistir y participar desde cualquier lugar, interacción humana enriquecida por realidad aumentada y realidad virtual. Las mejores infraestructuras incluso para las instituciones más pequeñas y con menos presupuesto, gracias a estos nuevos espacios, que para la mente tendrán cada vez menos diferencia, pero que no requieren poner un solo ladrillo ni pagar contribuciones fiscales (aunque seguro tendrán otros costos para el gigante tecnológico), que ayuden a hacer de la experiencia de aprendizaje algo realmente único.

Por cierto que esto plantea una serie de otros desafíos, tales como el acceso a estas tecnologías, el desarrollo de programas que preparen a desarrolladores y a los propios docentes en cómo se enseña y cómo se aprende en este nuevo contexto y cuál es el rol que deben cumplir, la decisión de las instituciones educativas de avanzar con curiosidad y ganas hacia estos nuevos horizontes o incluso el nacimiento de instituciones 100% inmersivas, así como en su momento lo fueron las entidades 100% virtuales en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En un horizonte con más oportunidades y todo por crearse será un asunto de disposición y mentalidad quienes se aventuren a lo que parece ser un anhelo oculto en la literatura y el cine, un mundo virtualizado que nos permite ser y hacer aquello que hasta ahora nos parece imposible o a lo menos más difícil. Lo que hoy pareciera restrictivo en términos de costos de implementación, no lo será en el corto tiempo, finalmente es la barrera de superar nuestros temores y desconocimientos, dejar atrás nuestras costumbres y miradas, el proceso de innovación más complejo de llevar adelante: la innovación cultural, que permite que las otras creaciones humanas puedan abrirse paso y aportar las transformaciones que se incuban en su interior.

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