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Elijo agradecer…

Esta madrugada me encontraba en el aeropuerto de Barajas en Madrid, con el claro objetivo de embarcar rumbo a mi hogar en Santiago de Chile.

Aunque el horario del vuelo no era el más cómodo, me contenta la idea de regresar con mi familia, compartir con los niños y disfrutar junto a mi esposa, a quienes no veo desde hace un par de semanas en que inicie mi viaje de trabajo.

Algo no andaba bien. El embarque demoraba y al acercarme para saber qué ocurría, escuché a una señora de la línea aérea que de forma destemplada gritaba a cada ser humano que le hacía una pregunta. Culminando con que estaba 2 horas retrasado el vuelo, ya que se encontraban haciendo revisiones de seguridad en la nave. Eso significada perder mi conexión a casa y seguro que para muchas otras personas significaba un montón de cosas más.

Algunos se veían resignados y otros frustrados y con rabia. Hubo quienes a gritos o grabando con sus celulares trataban de canalizar lo que sentían en ese momento. Hasta que por fin nos pidieron ordenarnos en filas para poder embarcar.

Comenzamos a subir mientras cada uno comentaba sobre las conexiones perdidas o lo que les esperaba en su destino. Al mirar mi reloj me percato que esto seguía retrasado, entonces el capitán tomó la palabra por los parlantes del avión, para decirnos que el avión presentaba unas alertas de seguridad en los motores y que debíamos descender nuevamente para hacer otra revisión de seguridad.

A esa altura, ya el reloj marcaba más de las 4 de la madrugada, la gente con sueño, frustrados, algunos derechamente abatidos, mientras otros se mostraban incluso iracundos.

Al salir del avión me acerqué a una señora de la línea área, la que se veía más tranquila y comencé a conversar con ella, con calma, sin lanzarle agresiones gratuitas como otros pasajeros hacían con quien se le cruzara. Ella me explicó la situación y que tenían que ver si el avión saldría o derechamente nos tendrían que reubicar en otros vuelos, de otras compañías, cada uno a su destino.

Mientras todo esto pasaba, yo miraba al cielo y decía “¡GRACIAS!”. ¿Gracias de qué? podría preguntarse alguien. Pero cómo no estar agradecido. Tengo sueño, eso significa que estoy vivo, lo que es una hermosa noticia para mí y las personas que me quieren. Tengo la bendición de poder viajar, conocer otras personas y lugares, volar (mucha gente nunca se ha subido a un avión), poder alimentarme, que mi familia esté bien y un extenso etcétera.

Imagínate la maravilla de estar en un avión que no sale porque se dan cuenta que necesitan revisar la seguridad del vuelo, mientras otros han caído y cientos de personas no pudieron encontrarse con sus amados.

Quizás llegue tarde a dictar un entrenamiento para ejecutivos, que tengo programado dentro de no muchas horas más. ¡Que regalo más lindo! tengo un trabajo que me gusta y que me pagan muy bien, mientras muchas personas no tienen ningún trabajo que cancelar porque derechamente no cuentan con un empleo y mucho menos con una remuneración que les ayude a implementar sus planes de vida.

¿Saldré esta madrugada? en este momento no lo sé, pero cuando salga será el momento perfecto, en la nave perfecta, con el destino perfecto. Me rehúso a ser de quienes se quejan por todo, se victimizan o sufren por lo que tienen, ciegos de los regalos que la vida le pone en la puerta.

No sé si volveré a recaer en esos malos hábitos que, por cierto, he tenido muchas más veces de las que me gustaría reconocer. Pero hoy, elijo agradecer. La vida, la abundancia, el bienestar, mi hermosa y amada familia, un trabajo que me llena de ilusiones y aventuras, una mente que me ha transportado a lugares hermosos y espero que me lleve a sitios donde pueda aportar un grano de arena a muchas personas más.

No me quejaré de la política, la economía, de mis amigos o personas lejanas. De los planes que no salen como yo quería ni de aquellos momentos que no he tenido, sino que daré las gracias de todo aquello que sí tengo y que seguro traerá más y mejores bendiciones que han de ser disfrutadas, descubiertas y aprendidas.

Y tú ¿qué disposición eliges para tu vida?

PD: finalmente mi vuelo fue cancelado, y luego de pasar toda la noche esperando que la línea aérea resolviera el tema, ahora cargo estas palabras desde una habitación de un hotel cinco estrellas, donde he podido descansar, comer rico y esperar, para que un vuelo con mejor horario y que llegará directo a mi ciudad salga dentro de algunas horas. Imposible dejar de agradecer.

Conversemos

Valencia, España

isharon@innzpira.com

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