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¿El sistema educativo seguirá siendo relevante?

El sistema educativo viene en crisis hace años y esto no es casualidad. Se han transformado los valores culturales en las últimas dos décadas, se ha transformado el mundo del trabajo, las telecomunicaciones, la manera de relacionarse, el ordenamiento y valoración de todas las instituciones sociales, desde la familia, pasando por la iglesia, llegando a la política y también golpeando a la educación.

Es una época de cambios profundos que quizás en el futuro miraremos por el retrovisor y podremos tener una lectura más acabada de qué fue lo que realmente pasó, tanto con nosotros como con nuestro entorno.

Hace poco fueron publicados los resultados PISA 2022, una medición que realiza OCDE para saber los niveles de habilidades de los estudiantes escolares dentro de sus países miembros.

¿El resultado? desastroso. No solo bajaron los conocimientos y habilidades de los estudiantes, sino que retrocedieron en algunos casos más de una década y algunos países incluso llegaron a su peor resultado desde que existe este índice, como es el caso de los resultados en matemáticas de los estudiantes españoles (por mencionar un caso).

Todo esto lleva a que muchas personas que estamos vinculados al mundo educativo nos preguntemos con preocupación si el sistema educativo seguirá siendo relevante o si tiene sentido su permanencia en los mismos términos en que lo conocemos hoy.

Hemos visto que la cobertura educativa ha sido un gran triunfo de las políticas sociales de las últimas tres décadas. No cabe duda de que eso constituye un avance relevante.

Ahora la gran deuda es la calidad de aprendizaje, la que ha sido abordada en la mayoría de los países como una cuestión de aumento de presupuestos públicos, aumentos salariales, nuevas estructuras administrativas, cambios curriculares y de infraestructura y los resultados los tenemos a la vista. Es decir, los países han gastado billones de dólares en todo aquello que adorna el proceso educativo y no en lo que lo sostiene, el vínculo entre docentes y estudiantes en el espacio de encuentro del aula (y fuera de él).

Pareciera ser que los expertos en políticas públicas del mundo educativo han caído en los cantos de sirena de gremios y políticos de que todo se arregla con más dinero al bolsillo de los involucrados, cuando vemos casos reiterados de entornos precarios en recursos que logran excelencia gracias al compromiso maravilloso de educadores, estudiantes y familias, que incluso en la más profunda escases sacan a flote su mayor riqueza: el deseo de aprender y enseñar para que las nuevas generaciones se enamoren del aprendizaje, el descubrir y su propio desarrollo.

¿Inventaremos un bono de vocación docente? ¿seguirán existiendo los bonos que pagan a estudiantes y familias para asistir a clases? ¿realmente estamos convencidos que esos son los incentivos esenciales para aprender?

El aprendizaje es algo innato al ser humano, que tiene el potencial de ocurrir a cada instante en la medida que pongamos atención, intención y emoción.

Hoy el sistema educativo no resiste más porque se ha pervertido, cambiado su foco y su propósito de existir en sociedad, abandonando el espacio que siempre le fue propio para que lo tomen contenidos de YouTube y otras plataformas que promueven una cultura de lo rápido, desechable y superfluo.

Hemos abandonado las conversaciones en la mesa del hogar por un teléfono con roblox para nuestros hijos o una cuenta de Netflix para que “no molesten” con sus preguntas e inquietudes sobre el mundo interno y externo que experimentan.

Finalmente, nos conformamos en poner dinero para “compensar la huella de carbono” para sentirnos buenas personas y conscientes, haciendo exactamente lo mismo con los presupuestos educativos, como si asignar más recursos monetarios en una partida presupuestaría le infundiera pasión a los docentes, administrativos y directivos de la educación, convirtiéndolos en encantadores de niños, niñas y jóvenes para llevarlos rumbo al conocimiento que libera y brinda autonomía.

Nada de eso y todos lo sabemos.

¿Entonces?

Que vuelva a entrar la educación al sistema educacional, para que recupere su alma y se pueda sacar tanto maquillaje que le impide recordar para qué fue creada y su rol trascendente en la vida de las sociedades, ¿no te parece?

Conversemos

Valencia, España

isharon@innzpira.com

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