24 Sep

Sobre el prestigio y desprestigio del coaching

No cabe duda que el coaching ha llegado para quedarse, que no es una mera moda, y que su desarrollo y crecimiento parece ser algo que tarde o temprano las organizaciones y personas buscan y experimentan con mayor frecuencia.

Sin embargo, así como es cierto que el coaching ha ganado muchos adeptos en el mundo entero, también es verdad que existen muchas empresas y profesionales que luego de haber experimentados procesos de coaching o actividades dentro de sus organizaciones, no volverían a contratar servicios con este nombre.

Pero ¿cómo surge este prestigio y desprestigio del coaching?, no es contradictoria esta situación. Mientras se generan verdaderos fanáticos de esta metodología, también se escuchan con frecuencia algunas descalificaciones y menosprecios a este disciplina. Este problema no es de los clientes ni de su desconocimiento, sino que es principalmente de los propios coaches.

Existen muchas personas que dicen hacer coaching aunque no saben realmente ni de qué trata ni cómo aplicar un proceso profesional de acompañamiento. Sin embargo, también existe un gran número de coaches con mala formación, falta de parámetros éticos y formación solamente inicial, por lo que muchos que no tienen todas las competencias han comenzado a ofrecer la panacea en diferentes lugares.

También es común ver cómo coaches de unas escuelas descalifican a los de otras, o los de ciertas corrientes señalan que sus metodologías son más válidas que las de otros coaches, incluso están aquellos que sin experiencia alguna ni conocimientos suficientes, han comenzado a señalar con el dedo a coaches reconocidos y con trayectoria respetable. Es decir, el desprestigio del coaching viene por los propios coaches que han actuado de manera irresponsable, poco ética e incluso ignorantemente.

Es cierto que la otra cara de la moneda, son aquellos coaches que actúan de manera intachablemente profesional, generando una contribución directa tanto a la disciplina como a las personas con quienes realizan su trabajo, lo que ayuda a que más personas aún se animen a probar en sus propias vidas el impacto que un proceso de coaching bien llevado puede generar.

Por lo anterior, es responsabilidad de quienes contratan coaches no solo preguntar sobre sus credenciales profesionales, sino que sobre todo consultar sobre su experiencia con otros clientes de coaching y poder verificar ¿con quién ha trabajado y cuál ha sido el resultado de este coach?.

Y por el lado de los coaches, se vuelve crucial comprender que la formación es continua, que un certificado no te convierte en buen coach, ni mucho menos en ético, y que la regulación entre pares es esencial para asegurar un ejercicio correcto de una metodología que transforma vidas, equipos y organizaciones, cuando es hecho por las personas adecuadas y siguiendo los valores y competencias necesarias para contribuir a un mundo mejor .

La invitación la tenemos todos en nuestras manos, ahora es responsabilidad nuestra actuar consecuentemente con la responsabilidad que amerita acompañar a otras personas a lograr sus metas.

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