Acción y reacción

Toda causa genera algún efecto. Algunas veces no lo percibimos de inmediato, o incluso podemos no relacionarlo con aquello que lo originó, pero así como la ley de la gravedad opera en todo momento sin importar quienes seamos, lo que hagamos o el barrio en que vivamos, asimismo toda acción que realicemos tendrá por consecuencia una reacción.

En la confianza está el peligro

Este dicho popular con seguridad lo hemos escuchado más de alguna vez. Por cierto que es una invitación a la desconfianza permanente en nuestras relaciones humanas y eso atenta frente a muchas otras cosas que son importantes y necesarias para nuestro bienestar.

Cállate y créeme

Algunos de nosotros hemos sido educados para ser personas inteligentes, y se nos ha dicho que una cualidad de esa inteligencia radica en la capacidad de ser lógicos y racionales, de poder argumentar de la forma más contundente posible cada cosa que rodea nuestra vida o de la cual queremos hacer alusión.

No te compres una pelea

Cuando tenemos una pareja es por un millón de razones. Claramente nos gusta compartir nuestro tiempo con esa persona especial, nos reímos, compartimos nuestros sueños, planes, anhelos y temores. Nos gustaría muchas veces pasar la mayor cantidad del tiempo juntos y compartirlo todo, convencidos que no existe un espacio más completo y feliz que el estar juntos.

La frustración

Hay personas, situaciones, relaciones y proyectos en la vida que nos despiertan el deseo y la motivación necesaria para dar lo mejor de nosotros, para entregarnos por entero brindando aquella versión más esmerada de nosotros mismos, e incluso ponernos manos a la obra para corregir aquellas dimensiones de nosotros mismos que sabemos necesitan una mantención y redirección.

La paradoja de lo importante

Cuando algo nos importa realmente le brindamos una atención especial, somos más dedicados y quisquillosos con lo que ocurre, lo que haremos y lo que evitaremos, ya que aquel punto en cuestión es verdaderamente importante para nosotros.

Sacando el freno de mano…

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Todas las personas que hemos tenido experiencias sentimentales ya llevamos algunas heridas, frustraciones y fracasos a cuesta. Pareciera ser siempre un área de nuestras vidas que resulta compleja, algunas veces trágica, pero que buscamos constantemente con el anhelo de que esas mariposas en el estómago encuentren un lugar en que puedan batir sus alas sin excusas y ojalá acompañándonos hasta el ocaso de nuestras vidas.

¿Ser lo que se quiere, o ser lo que se es?

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Obviamente que todas las personas tenemos el potencial de hacer de nosotros mismos aquello que anhelamos. Podemos formarnos y cultivarnos de tal forma de ir creciendo en la dirección deseada y poniendo nuestras raíces en el terreno que quizás nos habría encantado iniciar nuestra vida.

Levantar la alfombra

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Hemos aprendido desde niños a ser racionales, a buscar lo “objetivo” y conocer “la verdad”. Nos moldeamos año tras año a controlar nuestras emociones y operar de manera “civilizada”, “educada” e “inteligente”. Nos han descalificado y nosotros hemos hecho lo mismo con las emociones, intenciones y sueños propios y de los demás en pro de “lo correcto” y el deber ser.

Cuidar nuestras relaciones

Las dificultades en las relaciones de familia, amistad y pareja están a la orden del día y nadie se encuentra libre de hacerles frente, algunos con menos frecuencia que otros, pero siempre terminan tocando a nuestra puerta.